Su convicción de que era necesario un esfuerzo sobrehumano para "peinar la Historia a contrapelo", porque el capitalismo era insólitamente fuerte y no moriría de "muerte natural". Se distingue también por características aterradoramente perversas y destructivas, es la causa de violentos conflictos sociales y ha sido designado por ello, por algunos autores, como "capitalismo salvaje".
Nosotros, los latinoamericanos, tomamos muy en serio la indicación de Benjamín en el sentido de que es necesario fijarse metas verdaderamente altas en la lucha contra la injusticia, porque sólo así es posible movilizar plenamente nuestro espíritu combativo.
La velada depende del espíritu de los autores: si son diletantes y desean interesar o solamente entretener, no importa todo vale. El arte importa más bien poco. A lo mejor son los poetas. Si lo son, leerán para sí mismos sin preocuparse lo más mínimo de la gente.
El arte y las masas no tienen nada en común aquí. El dinero es como un desinfectante. Cualquiera puede merodear por lugares donde el arte es público: por eso, quien se sienta por allí ha de pagar. Es un modo higiénico de mantener limpio el arte en nuestros teatros, veladas, conciertos, etc... Es el destino de la temible, pobreza. Ya se sabe: pobres pero honrados.
Por eso el trato cotidiano con lo espiritual se cree con todo el derecho del mundo a aparecer en el arte mediante la figura de ciudadanos que pagan.

