DANI KARAVAN

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Memorial Walter Benjamin

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En la concepción poética, que construye una unidad singular como expresión de una multiplicidad de catástrofes en cadena, se halla en germen lo que posteriormente será, para Benjamín, el carácter monadológico (expresión del macrocosmos y el microcosmos) que alcanza la representación alegórica del drama barroco como imagen (idea) del mundo.

Benjamín comprendió que sólo en el arte y no en la ciencia se podía hacer referencia a la totalidad desde la singularidad.

Pero en el panteísmo hemos encontrado el alma común de todas las particularidades, de todo lo que se encuentra aislado. Bien podríamos renunciar a todos los fines superiores y divinos, pues el mundo, en tanto que unidad de todo lo múltiple, constituye el gran fin, el fin de todos los fines.

Del monismo como síntesis de toda esta cuestión, ni una palabra. Pese a que toda la fuerza viva dela técnica nos ha dado el orgullo del saber al mismo tiempo que no poco respeto por todo aquello que es reconocido como el imponente universo; a pesar de todo ese saber (¿no es cierto?) no hay ningún género animal tan profundamente admirador dela vida más pequeña como nosotros. Y lo que los filósofos, desde los primero jónicos hasta Spinoza, y los poetas, hasta el spinozista Goethe, han vivificado, todo ese sentimiento divino de la naturaleza se ha convertido en patrimonio nuestro.

Podemos ver en el panteísmo el momento más elevado y maduro de la felicidad, pero no poseerá jamás las fuerzas necesarias para la configuración de la vida moral. No hay que reír ni llorar ante el mundo: hay que entenderlo. En esta formula spinoziana viene a encerrarse el panteísmo..

 

El nombre humano se aproxima al verbo divino, lo que hace que el hombre sea concreador, y que complete la creación de Dios. Sólo el hombre nombra a las cosas, y sólo él no fue nombrado por Dios al ser creado.

Entre muchas otras cuestiones despierta igualmente un gran interés su defensa de la práctica del diálogo no sólo como el método más idóneo para la enseñanza, sino como la estructura formal más adecuada para la exposición del pensamiento.

Benjamín convierte el diálogo en una herramienta crítica que propicia el descuerdo, siembra la duda y fomenta el silencio;

En uno de sus ensayos sostiene que el sentido de las palabras de quien habla lo confiere el silencio de quien escucha

La fugacidad de la conversación es el testimonio de un presente condenado a ser eternamente pasado y expresa, desde la esfera del lenguaje, la caducidad de la vida, condenada a la muerte

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