"Los hombre hacen su propia historia, pero no la hace a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y transmite el pasado".
"Únicamente quien fuera capaz de contemplar su propio pasado como el producto de la coacción la necesidad, sabría obtener para sí el mayor provecho en cualquier situación presente . Lo que uno ha vivido es comparable a una bella estatua que hubiera perdido sus miembros al ser transportada y sólo ofreciera ya el precioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su futuro"
Este pasado es el tiempo de la humanidad cuyo recuerdo se quiere borrar para siempre a beneficio de la marcha triunfal hacia el futuro del espíritu vencedor.( el progreso)
Remitiéndose al Banquete de Platón, Benjamín había determinado la posibilidad de percibir el ser lingüístico de la idea sólo a partir del reconocimiento de la constutividad del nexo entre verdad y belleza.
La aceleración de la historia que se concreta en la época de la ilustración en la ruptura con la tradición y en configurarse la posibilidad de una única historia universal que, en cuanto unidad de acontecimiento y representación, aúna en dirección al futuro - entendido como progreso- todas las hasta entonces dispersas energías espirituales de la humanidad, es el reverso de la idea de tiempo histórico tal y como Benjamín la había propuesto en la Tesis .
La temporalización moderna de la historia es, para Benjamín, precisamente el intento de afirmar la verdad sin la apariencia , de hacer irrevocable el pasado destruyendo el recuerdo , de afirmar el futuro como continuidad del acontecer presente, contra el que se alza el movimiento de la imagen dialéctica.
La Revolución Francesa se entendía como una nueva Roma. La Revolución volvía a dar vida a la antigua Roma tal y como la moda resucita a veces un traje de otros tiempos. La moda posee el sentido de lo actual, donde quiera que viva en la selva del pasado. La moda es un salto de tigre hacia el pasado.
Ante todo quiere expresar el nacimiento de la historia, que coincide con el nacimiento del significado en el lenguaje.
Establece la distinción metodológica entre el historicismo (al que se opone) y la historiografía materialista (por la que se inclina).

