La salvación de la apariencia y la dimensión del recuerdo constituyen un todo: es ahí donde radica la conexión entre temporalidad y dimensión estética.
Porque la posibilidad de recuerdo aparece sorprendentemente allí donde la historia elimina el pasado.
El análisis de la evocación proustiana que realiza Benjamín es ejemplar al respecto: la evocación involuntaria, es signo de verdad .
Benjamín distingue entre "memoria voluntaria" y "memoria involuntaria", ya que memoria y olvido entretejen el mundo de nuestras experiencias.
... Estas consideraciones enlazan, a su vez con la idea de que el futuro permanece encapsulado en la infancia, anunciando proféticamente el desenlace de la vida adulta.

