El diálogo también posibilita una interesante polémica al poner de manifiesto la dualidad existente entre la moral social y la moral individual, llegando a argumentar que la primera no tiene por qué determinar a la segunda; finalmente, en un intento de paliar el dogmatismo del socialismo convencional, en el cual la desmedida intervención del Estado convierte a aquél en una nueva religión y al individuo en una mera marioneta, acuña la expresión de "socialismo individualista".
Por otra parte, ante el fracaso del denominado "socialismo real" de los países del este debemos ser conscientes de que, ahora más que nunca, se impone la necesidad de planteamientos renovadores marxistas si aspiramos a alcanzar un contenido más elevado de la democracia.
En La obra de los pasajes expone el devenir de todas las cosas, incluidas las producciones artísticas, en mercancías con el desarrollo del capitalismo.
Defenderá el placer de las mujeres como el resultado de una mayor sabiduría.
A esto añade que realmente aún no sabemos nada de la mujer, al igual que de la juventud, pues todavía no se ha experimentado la civilización ni de la una ni de la otra.

