El aura sosegada, ensoñadora de la ciudad actual hace olvidar fácilmente que fue aquí donde se libró la poster batalla de la guerra civil española, acompañada por un vasto movimiento de huida hacia Francia, al que siguió poco después, y en dirección opuesta, el de los exiliados europeos, en su marcha hacia América en busca de libertad y seguridad personal
Con ellos no se honró a una persona del lugar o a un representante de la propia nación, sino que un expatriado, un apátrida, alguien que arribó aquí casualmente, se convirtió en símbolo de los innumerables que en el curso de breves años acuñaron la historia de este lugar como ojo de aguja de los exiliados europeos.
Y un alemán, víctima él mismo de la política alemana de la violencia, ha sido homenajeado por los habitantes de Port bou como símbolo de la libertad amenazada.

