Intentar resumir la idiosincrasia de Walter Benjamin es muy difícil. De este ilustre filósofo cabe recuperar lo profético de sus ideas. Huído del nazismo walter amalgama ideales de Imannuel Kant y del Marxismo sin olvidar sus raíces judías. Benjamin bebe de todas ellas pero sin llegar a identificarse con ninguna, ya que ante todo, fue fiel a su libertad
Crítico de arte, historiador, filósofo, teólogo, Walter encarna la búsqueda de la verdad a través del espíritu crítico y del historicismo materialista. Ese fue su compromiso ético. Huye de cualquier reduccionismo y habilita a todos los ciudadanos a formar parte de la cultura y de la historia desde un punto de vista multidisciplinar.
Benjamín quiere recuperar la historia sin héroes para proyectar a la humanidad hacia el bienestar social y el progreso bien entendido a través de la memoria colectiva. Pronostica el movimiento eco-pacifistas pues reclama para el pueblo el usufructo y el respeto de los recursos naturales; no entiende a la humanidad sin ser parte de la naturaleza.
Para Benjamín el diálogo es parte indisoluble de la paz. Descubre el importante papel del "silencio" en la conversación, pues es imposible dialogar si los dos están hablando a la vez.
Benjamín está a favor del diálogo intercultural, interreligioso, político y social para conseguir un mundo en paz.
En el plano artístico Benjamín influencia muchos movimientos actuales no entiende la obra de arte sin un fin, que no es más que un avance del reflejo social del momento. No hay verdadera belleza si no hay verdad.
Ya en los años 30 expone el devenir de todas las cosas, incluidas las producciones artísticas, en mercancías con el desarrollo del capitalismo y los traslada a las personas. Hoy lo llamamos "cosificación".
Benjamín distingue al "capitalismo salvaje" por sus características aterradoramente perversas y destructivas, causa de violentos conflictos sociales; también propone una ruptura de fronteras que le suena anticuada.
Globalizadores o globalistas?
En todos sus escritos siempre reside la revolución y la esperanza, entendida en un sentido básicamente moral, de construir un diagnóstico global de la civilización contemporánea en los planos político y estético, ético y antropológico, sociológico y religioso.
Walter intenta llamar la atención, "despertar" al ciudadano, "sacarlo de su adormecimiento", para que tome una actitud crítica frente a la violencia, a tomar partido en favor de las víctimas de ésta y elevar de nuevo al nivel de la conciencia los hechos convertidos ya en historia y no dejar que reposen jamás.

